Cada final de agosto se repite la misma escena en el mostrador: familias que preparan el curso y llegan con una lista mental de miedos —los piojos, los constipados de clase, si el niño «come bien»—. La buena noticia es que la mayoría se resuelve con unas pocas cosas hechas con cabeza, y muy poco de lo que se anuncia.
El botiquín de casa para el curso
No hace falta una farmacia entera en casa; hace falta lo justo y bien conservado. Un botiquín familiar sensato para empezar el curso incluye:
- Termómetro (digital, sencillo de leer).
- Antitérmico infantil —paracetamol o ibuprofeno— en la presentación y dosis adecuadas a la edad y el peso del niño. La dosis se calcula por peso, así que conviene tenerla clara antes de necesitarla.
- Suero fisiológico para lavados nasales y para limpiar heridas.
- Gasas, tiritas de varios tamaños y esparadrapo.
- Antiséptico suave (clorhexidina) para pequeñas heridas.
- Pinzas (astillas), tijeras y una crema para golpes o rozaduras.
Dos reglas de oro: revisa las caducidades al empezar septiembre y guarda todo fuera del alcance de los niños, en un lugar fresco y seco. Si tienes dudas de qué antitérmico y qué dosis corresponden al peso de tu hijo, te lo calculamos en la farmacia en un minuto.
Piojos: cómo ganarles de verdad la partida
Los piojos son el clásico de la vuelta al cole, y conviene decirlo alto: tener piojos no es falta de higiene. Se contagian por contacto directo cabeza con cabeza, algo inevitable entre niños que juegan. La clave es detectarlos pronto y tratarlos bien.
Cómo detectarlos
El primer aviso suele ser el picor en la nuca y detrás de las orejas. Para confirmarlo, la forma más fiable es pasar una lendrera (peine de púas muy finas) sobre el pelo húmedo con acondicionador, mechón a mechón y con buena luz. Verás las liendres (huevos) pegadas al pelo cerca del cuero cabelludo; a diferencia de la caspa, no se desprenden al soplar.
Cómo tratarlos
- Usa un pediculicida (permetrina o dimeticona) siguiendo al pie de la letra el tiempo de aplicación y la forma de uso del prospecto.
- Repasa con la lendrera cada 2-3 días para retirar liendres y piojos.
- Repite el tratamiento a los 7-9 días: es el paso que más gente se salta y por el que vuelven, porque elimina los que hayan ido eclosionando.
- Revisa a toda la familia y avisa en el colegio para cortar la cadena.
- Lava a 60 ºC (o guarda 48-72 h en una bolsa cerrada) gorros, almohadas y peines. No hacen falta insecticidas para la casa.
Nada de rapar al niño ni de remedios caseros agresivos (vinagre, productos sin evidencia). Si tras hacer bien el tratamiento siguen apareciendo, pásate por la farmacia y revisamos qué está fallando.
¿Necesitan los niños vitaminas? Lo que dice la evidencia
Es probablemente la pregunta estrella de septiembre, y la respuesta honesta incomoda al marketing: en la mayoría de niños sanos que comen de forma variada, los suplementos no son necesarios. Un multivitamínico no «sube las defensas», no mejora el rendimiento escolar y no compensa una mala alimentación. Lo que de verdad sostiene a un niño es la comida real: fruta, verdura, legumbre, cereales integrales, proteína y agua.
Dicho esto, hay situaciones concretas en las que un suplemento sí tiene sentido, siempre valorado con el pediatra o el farmacéutico:
- Vitamina D en lactantes (y en algunos casos según indicación).
- Hierro, solo si hay un déficit demostrado (no «por si acaso»).
- Dietas restrictivas (vegetarianas o veganas) bien planificadas, que requieren ajustar B12 y otros nutrientes.
- Comedores muy selectivos o problemas de salud concretos, valorados individualmente.
La regla es fácil de recordar: primero la comida; el suplemento, solo cuando hay un motivo. Si te preocupa que tu hijo «no come bien», antes de comprar un bote pregúntanos: muchas veces el problema se resuelve en la mesa, no en la farmacia.
Recuperar la rutina: sueño, desayuno y pantallas
Después de un verano de horarios libres, volver de golpe al madrugón pasa factura. Lo que mejor funciona es anticiparse:
- Sueño: adelanta la hora de acostarse unos 15 minutos cada pocos días durante la última o las dos últimas semanas de vacaciones, hasta el horario del curso. Los niños en edad escolar necesitan en general 9-11 horas.
- Pantallas: apágalas la hora antes de dormir; la luz y la estimulación retrasan el sueño.
- Desayuno: un desayuno completo (con fruta, lácteo o alternativa, y cereal integral) ayuda a la mañana escolar. No tiene que ser elaborado, sí regular.
La mochila: peso y postura
Una mochila mal cargada es motivo frecuente de quejas de espalda. Como referencia, no debería superar el 10-15% del peso del niño. Consejos sencillos que ayudan:
- Llevar solo lo necesario del día.
- Colocar lo más pesado pegado a la espalda.
- Usar las dos correas bien ajustadas (mejor con cinturón), o mochila de ruedas para cargas grandes.
- Que la base quede a la altura de la cintura, no colgando por debajo.
Los resfriados de la vuelta al cole
En cuanto se juntan en clase, los niños empiezan a encadenar mocos, y muchas familias se alarman. Conviene saber que es normal y hasta esperable: un niño sano puede tener entre 6 y 10 catarros al año, sobre todo en los primeros cursos, porque su sistema inmunitario se está entrenando con cada virus nuevo. No es señal de que «tenga pocas defensas».
Lo que sí reduce los contagios —en clase y en casa— son medidas sencillas:
- Lavado de manos frecuente.
- Enseñar a toser y estornudar en el codo o en un pañuelo desechable.
- No compartir botellas, cubiertos ni chupetes.
- Ventilar aulas y habitaciones.
- Quedarse en casa cuando hay fiebre.
Y una advertencia útil: no existe el suplemento milagro que «suba las defensas». La vitamina C, la jalea real o los multivitamínicos no evitan los catarros. Si quieres profundizar en qué sí tiene respaldo, puedes leer nuestro artículo sobre probióticos y evidencia.
Cuándo dejar el autocuidado y consultar
La mayoría de lo anterior se maneja en casa, pero hay señales que piden valoración del pediatra o de urgencias:
- Dificultad para respirar, respiración muy rápida o agitada.
- Fiebre alta que no cede con antitérmico, o que dura más de 2-3 días, sobre todo en niños pequeños.
- Decaimiento importante, que no bebe o no orina bien.
- Dolor de cabeza intenso, vómitos repetidos o manchas en la piel que no desaparecen al presionar.
- Cualquier cosa que, como madre o padre, te haga sentir que «esto no es lo de siempre».
Recuerda que nunca se da aspirina a un niño con fiebre por una infección viral. Y si necesitas algo fuera de horario, tienes a mano la farmacia de guardia en Pamplona.
Prepararlo todo sin salir de casa
Montar el botiquín, la lendrera, el suero o el gel de manos no tiene por qué ser una vuelta más a la farmacia con prisas. En Farmacia María Aguirre podrás comprar online la parte de parafarmacia e higiene —con recogida en la farmacia o envío en Pamplona— y preguntarnos lo que necesites.
Para los medicamentos sin receta (OTC) —como los antitérmicos infantiles— la venta por internet en España solo es legal cuando la farmacia está inscrita en el registro DISTAFARMA de la AEMPS. Nuestra farmacia tiene ese trámite en curso; hasta completarlo, esos medicamentos se dispensan como siempre, en el mostrador y con consejo farmacéutico. Puedes leer cómo funciona en qué es DISTAFARMA y cómo saber si una farmacia online es legal.
Resumen práctico
- Botiquín: termómetro, antitérmico infantil (dosis por peso), suero, tiritas, gasas, antiséptico. Revisa caducidades y guárdalo fuera del alcance.
- Piojos: detecta con lendrera en pelo húmedo, trata con pediculicida y repite a los 7-9 días. No es falta de higiene ni hace falta rapar.
- Vitaminas: en niños sanos con dieta variada, casi nunca. Primero comida real; suplemento solo con motivo.
- Rutina: adelanta el sueño gradualmente, cuida el desayuno y baja pantallas antes de dormir.
- Mochila: máximo 10-15% del peso del niño, bien ajustada.
- Catarros: 6-10 al año es normal; lo que ayuda es lavado de manos y ventilación, no suplementos milagro.
- Consulta ante dificultad para respirar, fiebre que no cede, decaimiento marcado o tu instinto de que algo no va bien.
¿Preparando la vuelta al cole y con dudas? Escríbenos por WhatsApp al 673 82 30 21 o llama al 948 26 77 54. Te ayudamos a montar el botiquín, a elegir el tratamiento de piojos que toca y a decidir si tu hijo necesita —o no— algún suplemento. El consejo farmacéutico es gratis y sin compromiso.
Disclaimer: Este artículo es información general de autocuidado y no sustituye la valoración de tu pediatra ni una consulta farmacéutica personalizada. Las dosis de medicamentos en niños dependen del peso y la edad; consúltalas siempre con un profesional. Ante síntomas de alarma, acude a tu centro de salud o a urgencias.


