No hay "el probiótico". Hay muchas cepas distintas, y cada estudio y cada medicamento se refieren a una cepa concreta. Por eso lo primero es saber qué lleva el envase y si es un medicamento o un complemento.
Qué es un probiótico
La definición de la OMS y la FAO: microorganismos vivos que, administrados en cantidad adecuada, confieren un beneficio en salud al huésped. Los estudios se hacen con una cepa concreta, una cantidad concreta (en unidades formadoras de colonias, UFC) y para una situación concreta: lo que se sabe de una cepa no se puede trasladar a otra.
Por eso un envase que solo dice «con bífidus» o «fermentos», sin cepa ni cantidad, no permite saber qué microorganismo lleva ni cuánto. Y no hay que confundirlos con los prebióticos: fibras como la inulina, los FOS o los GOS, que no son microorganismos. Los productos que llevan los dos se llaman simbióticos.
Un probiótico bien identificado lleva en la etiqueta género + especie + cepa (por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG) y la cantidad de UFC.
Medicamento o complemento: no es lo mismo
Un mismo microorganismo puede venderse como medicamento o como complemento alimenticio, y la diferencia importa:
- Si es un medicamento, está en CIMA, el registro de la AEMPS, y su ficha técnica y su prospecto dicen para qué está autorizado, a partir de qué edad, cuánto se toma y quién no debe tomarlo. El 23 de octubre de 2026 había en CIMA 16 medicamentos comercializados con microorganismos, y los 16 se venden sin receta: 12 de Saccharomyces boulardii (el original y sus importaciones) y 4 con lactobacilos, dos de ellos en cápsulas vaginales.
- Si es un complemento, su etiqueta, su presentación y su publicidad no pueden atribuirle la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad (Real Decreto 1487/2009, art. 5.4), y solo puede usar las declaraciones de salud autorizadas en la UE.
Qué permite decir la ley a un complemento con probióticos
En el registro oficial de declaraciones de salud de la Unión Europea hay 354 entradas sobre microorganismos (lactobacilos, bifidobacterias, levaduras…) y solo una está autorizada: la de los cultivos vivos del yogur y la leche fermentada, que ayudan a digerir su lactosa a quien la digiere mal. Por eso ningún complemento puede prometer en su envase que mejora la flora, las defensas o el tránsito. El recuento completo, con el texto de cada fuente, está en qué dice la UE de los probióticos.
Qué dice la ficha técnica de un medicamento probiótico
La ficha técnica es el documento oficial de cada medicamento. Como ejemplo, la del medicamento de Saccharomyces boulardii de 250 mg en cápsulas (ficha técnica en CIMA, n.º de registro 78272) dice, literalmente:
- Para qué está autorizado (apartado 4.1): «Está indicado en adultos y niños mayores de 12 años para el tratamiento sintomático de las diarreas agudas inespecíficas y en la prevención y tratamiento sintomático de los procesos diarreicos producidos por la administración de antibióticos».
- Quién no debe tomarlo (4.3): «Pacientes con un catéter venoso central; pacientes en estado crítico o pacientes inmunodeprimidos, debido a un riesgo de fungemia».
- Cuándo consultar (4.4): «Si la diarrea persiste más de 2 días o aparece sangre en las heces o fiebre, se debe evaluar al paciente».
- Embarazo y lactancia (4.6): «No hay datos relativos al uso de Saccharomyces boulardii en mujeres embarazadas»; por precaución, hay que valorar el beneficio y el riesgo antes de tomarlo, y lo mismo en la lactancia.
Cuánto se toma y durante cuánto tiempo lo dicen su prospecto y quien te lo indique. Es un ejemplo de cómo leer un medicamento, no una recomendación.
Cómo leer la etiqueta de un probiótico
- La cepa exacta: género + especie + código de cepa (por ejemplo, «Lactobacillus rhamnosus GG»). Si solo dice «Lactobacillus rhamnosus», no sabes qué cepa es.
- Las UFC y hasta cuándo: mira si la cantidad está garantizada hasta la fecha de caducidad o solo en el momento de fabricarlo.
- ¿Medicamento o complemento? Los medicamentos llevan número de registro y están en CIMA; los complementos, no.
- La forma y el uso: cápsulas, sobres, gotas u óvulos vaginales; cada envase dice cómo se usa.
- La conservación: si necesita nevera, lo dice el envase.
Los probióticos de la tienda tienen en su ficha la composición del fabricante, para que puedas mirar la cepa y las UFC antes de comprar.
Cuándo hablar antes con el médico o el farmacéutico
- Antes de dárselo a un bebé o a un niño.
- En el embarazo y la lactancia.
- Si tienes un catéter venoso central, tienes las defensas bajas por una enfermedad o un tratamiento, o estás muy enfermo: la ficha técnica de Saccharomyces boulardii lo contraindica en esos casos.
- Si una diarrea dura más de 2 días, tiene sangre o va con fiebre.
- Si tomas antibióticos u otros medicamentos.
Qué preguntar en la farmacia o en la consulta
- ¿Para qué lo quiero tomar exactamente?
- ¿Es un medicamento o un complemento, y qué cepa lleva?
- ¿Cuánto y durante cuánto tiempo?
- ¿Hay alguna razón por la que no deba tomarlo en mi caso?
Resumen práctico
- Cada probiótico es una cepa concreta: búscala en la etiqueta.
- Mira las UFC y si están garantizadas hasta la caducidad.
- Medicamento (en CIMA, con ficha técnica y prospecto) o complemento (sin propiedades contra enfermedades): no es lo mismo.
- A un complemento con microorganismos, la UE solo le autoriza una declaración: la del yogur y la lactosa.
- Bebés, embarazo, lactancia, defensas bajas, catéter o una diarrea que no cede: antes, al médico o al farmacéutico.
Si tienes dudas sobre un probiótico, sobre todo para un bebé, junto a un antibiótico o con una enfermedad, pregúntanos en la farmacia, por WhatsApp o en el 948 26 77 54, en horario de farmacia.




